8 sept. 2011

Rafflesia

Cuenta la historia, que hace unos 180 años, el señor S. Raffles, tropezó con una flor gigantesca en medio de la jungla.
Descubrió un tesoro de la naturaleza, una flor de tamaño hasta ahora desconocido, gigante para para poder ser llamada flor. En su honor, la bautizaron con el nombre de Rafflesia, y con los años ha sido declarada flor nacional de Malasia.

Su particularidad radica en que, a pesar de ser llamada flor, no tiene ni hojas ni raíces, es más, su forma, la hace lo más parecida a un hongo. 
Claro que el olor nada tiene que ver a la de un ramo de frescas rosas, desprenden un olor un tanto desagradable, algo así como a carne putrefacta, y emiten calor, todo ello para mimetizar animales muertos para así poder atraer a otras especies carroñeras.

Aparentemente parece algo extraordinario sacado de alguna película de dinosaurios, pero tiene la capacidad de adaptarse al medio y ser difícil de percibir, quizás ya temía en sus inicios la acción del hombre, quedando a la vista su flor de un color rojizo anaranjado y de aspecto carnoso, que puede llegar a alcanzar los 10 kilos y 100 cm aproximadamente de diámetro.

Es toda una casualidad poder ver la flor en su pleno apogeo, tienen una breve vida de una semana! Afortunada y curiosamente, su supervivencia depende de los propios roedores que llevan y traen las semillas en medio de la jungla.
Pero lo que si puedo asegurar es que vale la pena sufrir la humedad y picaduras de bichitos varios de la jungla, para poder ver, aunque sea en sus últimas horas de vida a esta particular flor.

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