19 sept. 2011

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A mi me gusta el running. Suelo salir día si día no, o todos los días según se tercie. 
Es un momento en que no pienso en nada y en todo. Supongo que es el archiconocido momento para estar conmigo misma, y poner al día y en orden mi cabeza. Alguna que otra solución a algún problema he encontrado al ritmo de un, dos, tres, cuatro. 

 
Me gusta la sensación de sobreponerme a los momentos críticos, en los que casi sin darme cuenta, mi cabeza va por libre y empieza a lanzar preguntas tipo que hago aquí, o estaría mejor aquí o allí, eso cuando no me envía dolores en las piernas, hombros o estómago.
La historia es hacer caso omiso a todos estos mensajes, que sólo hacen que pierda el ritmo y mi corazón se ponga a 200. Es como una especie de negociación entre mi cabeza y el cuerpo.
Si consigo ganarle el pulso a mi mente, el resultado es mucho más gratificante, tanto que eso de tener que salir a correr, se convierte casi en una necesidad. Será que me va lo complicado!
De todas maneras, como todo en esta vida, con trabajo y entrenamiento, se consigue casi todo.


 

Hace un año largo empecé a competir, y ahí si que entra en juego otro tema, el espíritu de superación, y de ir ganando minutos carrera a carrera. Es como una especie de pique conmigo misma.
Es una cuestión de sensaciones y escuchar y saber entender lo que mi cuerpo dice.
Lo cierto es que no siempre tengo buenas sensaciones en las carreras, y eso a veces desmoraliza un poco después de todo el trabajo que has hecho, pero a pesar de ello, me sirve para ver los errores y mejorarlos. 
Lo más importante que he aprendido, es que no debo pararme durante la carrera, porque automáticamente mi cabeza hace el click y no me deja continuar, como si llevara colgado de mi cintura enormes piedras que no me dejan avanzar.
Una única vez he tenido que hacerlo y casi por obligación, el calor y la deshidratación pudieron conmigo. En ese momento me sentí fatal, con una gran impotencia al ver que los km no pasaban y que yo no podía continuar. Sólo tenía ganas de llegar a la meta y llorar. A pesar de todo esto el running me engancha.


Mi primera media maratón de la temporada, es en octubre, así que tendré que ponerme las pilas este mes de septiembre y volver a retomar en serio mis entrenos.

Sin pensármelo, y antes de que el cielo empiece a descargar, voy a calzarme mis zapatillas, mi crono, y me dirijo hacia el punto de partida.
Quedamos mañana en el mismo sitio y a la misma hora.


7 comentarios:

  1. pufff y a mi que no me gusta nada de nada...ains...

    Mil Besos

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  2. todo es empezar!! una buena música en el ipod, de esas que dan subidón, y cada día un poquito! Ánimo!

    kss

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  3. pufff yo eso de correr que mal.... te admiro!!! jeje

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  4. Nelly, antes d todo muchisimas felicidades!
    Tienes cerrado el tema de Césky Krumlov? si necesitas algo dimelo vale!

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  5. Hola preciosa yo soy de correr pero detrás de las pequeñas je je.
    Antes si hacia atletismo pero se quedó anclado en el tiempo. Ahora camino un montón.
    Un besazo enorme y feliz semana guapa.
    http://mary1975.blogs.elle.es/

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  6. Me gusta tu blog ! te sigo, te espero en www.miniplaceres.blogspot.com
    Beso, Romina.

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  7. He leido varias entradas y me ha llamado la atención esta y la del cambio de vida.
    Esta porque me encantaría correr pero me da taaanta pereza, la vez que más he durado han sido dos meses, después lo dejo y nunca consigo nada, no noto beneficios y claro...
    La del cambio de vida porque en algún momento debí haberlo hecho y no lo hice y ahora me arrepiento, así que animo, que esas experiencias son impagables.
    Me gusta como escribes :-)

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